El Tratado de Tordesillas fue un compromiso suscrito en la villa castellana de Tordesillas el 7 de junio de 1494 entre los representantes de Isabel y Fernando, reyes de Castilla y de Aragón, por una parte, y los del rey Juan II de Portugal, por la otra. El tratado estableció un reparto de las zonas de navegación y conquista del océano Atlántico y el Nuevo Mundo (América), mediante una línea situada a 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde, para evitar un conflicto de intereses entre las coronas de España y Portugal. En la práctica, este acuerdo garantizaba al reino portugués que los españoles no interferirían en su ruta del cabo de Buena Esperanza, y viceversa: los primeros no lo harían en las recientemente descubiertas Antillas.